CRISIS & IMAGINACIÓN. EL PODER TRANSFORMADOR DEL ARTE

Luz María Williamson

CHARLA ARTE EN CRISIS

Hablar de arte y crisis, o crisis e imaginación, como el poder transformador del arte, implica, primeramente, hablar de la palabra crisis. Ella nos alerta de un cambio y es ahí cuando se despierta la potencia de nuestra imaginación para resistir, siendo la imaginación tan importante como el conocimiento, y nuestro cuerpo es el territorio de expresión y sentimiento. Es el cuerpo como mano de obra, como dice Diamela Eltit.


Si pensamos en los momentos grandes de la humanidad, donde hemos tenido crisis, podemos imaginar que una de las primeras crisis fue la invención de la rueda y todo el revuelo que provocó, todas las transformaciones que trajo consigo. Más cercana a nosotros está la invención del ferrocarril y de la bicicleta en el siglo XIX. Para el pensador inglés John Ruskin, se trataba de una amenaza a la armonía del ser humano con su mundo circundante natural. Pero años más tarde, el poeta inglés Adler Thomas escribiría una de las más hermosas invocaciones al paisaje desde el punto de vista de un tren, como lo vio Turner y otros artistas que lo pintaron también.


Pero una de las mayores crisis de nuestro tiempo ha sido la Revolución Francesa, pues sus efectos resuenan hasta hoy. Al centro de esta crisis, está la idea de la libertad natural del ser humano de Jean Jacques Rousseau, pero esta libertad de la que se habla es algo que se da en virtud de la pertenencia con otros, nunca por el ser humano aislado. Es un proceso de formación: sin sacrificio no hay beneficio.


La obra de Delacroix, La Libertad guiando al pueblo, se pintó 40 años después de la Revolución Francesa. Esto para tener una idea de que se necesita mucho tiempo para poder sacar realmente una visión de lo sucedido, porque a veces, cuando estamos muy dentro de la crisis, nos paraliza y nos cuesta tener agilidad para pensar.



Justamente esta condición de crisis permanente fue definida por el filósofo español Ortega y Gasset, hace cerca de 100 años, quien vio que vivía una crisis permanente (no sé si estamos todavía en esa misma condición). La experiencia de la crisis permanente se experimenta, según Ortega y Gasset, como estupefaciente, algo que nos atonta, anestesia, nos toma desprevenidos y nos desestabiliza. Entonces, no sé si será parte de nuestra humana condición el vivir en crisis, o será que se ha vuelto parte de nuestra naturaleza y por eso ahora afloran por todas partes. En ejemplos como lo ocurrido con la Revuelta de mayo en París, en 1968, donde las frases en los muros eran de una gran ambigüedad, como “la creatividad no es un caldo de cultivo” y “prohibido prohibir”.


La crisis es para muchos paralizante, genera incertidumbre y bloquea nuestra habilidad para pensar y actuar. Hans-Michel Herzog, director de Daros Latinoamérica (Zurich), a propósito de no verse reflejada en la obra de los artistas, le preguntaron por qué pasaba. El dijo que “el arte de hoy es muy lento y los artistas no saben cómo reaccionar a esas cosas”. La obra de Edvard Munch El Grito, fue pintada poco antes del cambio al siglo XX. Analistas posteriores han dicho que esto era como si el artista se adelantara al horror que podría ser el siglo XX. Ahora, es la gran paradoja, como había dicho Marcel Proust, porque en realidad Munch era un hombre con muchos miedos y muy depresivo.


El artista no es quien pueda dar soluciones a las crisis, pero puede ser la llave para devolver un sentido de armonía, aunque sea frágil, que conecte con el mundo. El arte hace una interacción con diferentes dimensiones espacio-temporales humanas.

Como muchos artistas, el gran escultor vasco Eduardo Chillida, se preguntaba si no será el arte consecuencia de una necesidad hermosa y difícil que nos conduce a tratar de hacer lo que no sabemos hacer. ¿No será esta necesidad prueba de que el hombre no se considera terminado? Octavio Paz, muy amigo de Chillida, dijo de la obra Alabastro “el Alabastro dice luz”. Pero la peor pandemia es la que no se ve: el mundo ha llegado a demasiado relativismo, las culturas deben ser entendidas y respetadas por sus creencias y prácticas. El gusto se apoderó de todo, como teme el artista chileno Cristián (Mono) Silva.


Otra de las realidades de hoy, es que para todo basta con un click y decir like. Eso nos anestesia sin pensar ni argumentar y debemos abrir el campo atrofiado y establecer diálogos, porque esto está afectando a la autoestima.


Una vacuna eficaz y un ejemplo a imitar, es como las comunidades ancestrales viven en codependencia y ante las crisis, cantan y bailan junto al fuego. Esto es porque la resistencia se logra con la alegría, la confianza y el cuidado mutuo. Para el sabio vietnamita Nguyen van Thuan, la vida teje un entramado de relaciones y la belleza acontece donde están vueltas unas a otras y entablan relaciones.


Una gran exposición se inauguró en diciembre del año pasado que habla de lo mismo que estamos viendo hoy: Mujeres. Ecos del pasado. Voces de hoy, en el Museo de Arte Precolombino. Las únicas creaciones realmente originales de América son las precolombinas: originales porque el origen está en ellas mismas, dice Octavio Paz. La psicóloga y escritora Constanza Michelson parece sumarse a las palabras de Ortega al decir que “nuestra libertad está hecha de fragilidad y vulnerabilidad. Hay una lógica historicista del ‘progreso suicida’ versus el tiempo del ritmo inmemorial prehistórico, hundido en las raíces de todo eso innombrable que llamamos vida”.


Marta Colvin fue una maestra de la cultura chilena. Su americanismo destacó destacó frente a un cierto agotamiento formal de la escultura del siglo XX. Frente a la crisis, expresó que “En esta agitación continua, la escultura es la más social de las artes, porque vive de la vida y de su tiempo y le preguntará a ese tiempo qué hizo de esa vida”.


Dentro de las agrupaciones de arte más importante del siglo XX está La Bauhaus, que se inauguró justamente en tiempos de crisis, en 1919. El arte en tiempo de crisis, para algunos artistas, es un compromiso que explora, se atreve y actúa desde el silencio. Algunos artistas van a producir obras integrando disciplinas y se expresan con el color. La Bauhaus hoy sigue y se renueva. Sus ideas eran la claridad formal, la funcionalidad del arte, el arte y la artesanía vuelven a estar en el mismo estatus, algo que se había perdido en el siglo XVIII, cuando se crea la Academia de Bellas Artes.


El Ballet Trídico es un constructivismo coreográfico, son juegos visuales de formas geométricas que limitan el movimiento de los bailarines anónimos con máscaras. Tienen su estructura en el simbolismo del color: el amarillo cósmico-burlesco, el rosa festivo-ceremonial y el negro o morado místico-fantástico.


El Ballet Relâche, del artista Francis Picabia, es parte del dadaísmo, el movimiento más radical de la vanguardia, una provocación al arte moderno, un anti-arte. Picabia era un artista polifacético español-cubano, del que Duchamp decía “tiene la manía del cambio”. Este ballet crea un arte integrado. Relâche es una palabra francesa usada para indicar que un espectáculo se cancela, o un teatro se cierra, por lo que el título del ballet ya es una broma. Fue muy curioso que el mismo día del estreno, el bailarín principal, Jean Börlin, se enfermara y tuvo que ser cerrada antes de pensar. Son situaciones cómicas que se cruzan en forma simultánea, las luces a ratos ciegan al público: era una catarsis. Picabia diría “prefiero escucharlos gritar que aplaudir”. Son obras que nacen en medio de las crisis y trabajan con el cuerpo.


Magritte, que creaba desde el surrealismo, donde suelen cruzar el arte con la filosofía, donde a veces las palabras están en contraposición con las imágenes, con esa misma libertad, al vivir la crisis en Bruselas, ocupada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, se desentiende del surrealismo y se definiría simplemente como “un artista”. Junto a los artistas belgas firmaron el manifiesto Surrealismo a la luz del Sol. En ese tiempo crea obras que constituirían su Época Renoir y luego las obras que 1947 y 1948 serían denominadas por él su Época Vaca, una explosión de colores crudos y temáticas vulgares sarcásticas inclasificables.


Tania Bruguera es una artista cubana que trabaja un “arte de conducta” definido por ella como un cruce entre arte y política. Ha sido detenida en Cuba varias veces por sus performances. En 2016 inaugura el Instituto de Artivismo Hanna Arendt (Instar), para que los cubanos informen y puedan actuar juntos en construir un ambiente democrático. Ahí se manifiesta por la libertad de expresión del artista en contra de la Ley 349 del 2018, que permiten que entren a su casa y requisen sus obras por ser considerada contrarios al régimen.


Francis Alÿs es un artista belga que vive en México desde 1986. Uno de los más interesantes artistas conceptuales de hoy. A menudo sus temáticas son geopolíticas, abordando los dilemas de la migración y las fronteras desde una reelaboración imaginativa del juego y la fábula. El nombre de su obra Pies mojados, pies secos: fronteras y juegos, alude a la política implementada por los inmigrantes cubanos a Estados Unidos en 1995: si llegaban por mar eran “pies mojados” y si llegaban por tierra eran “pies secos”. Solamente los de pies secos eran aceptados en Estados Unidos. La obra es presentada actualmente en Hong Kong por un hecho similar de 1970, cuando los migrantes llegaban a la isla también por tierra o por mar.


La artista norteamericana, Laurie Anderson, es pionera en el cruce entre arte y tecnología. Otra artista polifacética que trabaja la “Tecno-Ópera”. Toca el violín con una intervención que ha hecho sobre su propio instrumento, entre sonidos de oleajes y ballenas. Ante el momento actual, dice “no te pierdas en medio de tu temor: habla con la gente”. Cuenta que hoy, con la pandemia, se puede ver en Nueva York sin turista a sus habitantes en la calle: Saludan, conversan y hasta bailan.


Otro artista norteamericano polifacético, Robert (Bob) Wilson, presenta un gran interés en el arte del teatro en una exploración sobre el poder transformador de la creatividad. Cada escena se construye sobre sensaciones que son vibraciones de luz y aire que recuerdan cuadros de grandes maestros como Veermer, Giotto, Hopper o Magritte. Habitaciones vivientes recrean obras del Louvre 2013 y su modelo, Lady Gaga, se transforma en la imagen de cada cuadro. Para él es esencial el silencio que habla y el cuerpo que se expresa. Sobre estos tiempos ha dicho “el coronavirus, nos ha unido más que antes. Debemos ser pacientes hasta volver a encontrarnos en un espacio común”.


Hemos realizado un recorrido por algunos artistas que han tratado de salir de las crisis a través de un arte con múltiples disciplinas, pero también hay dos tipos de artes de acuerdo al poeta y ensayista inglés W.H. Auden: el arte escapatoria porque el ser humano necesita evadirse tanto como necesita comer o como necesita de un sueño profundo y el arte parábola, el arte que enseñará al ser humano a desaprender el odio y aprender el amor. Entonces, el poder creativo está en nosotros y tenemos mucha suerte, porque en realidad Latinoamérica y el sur andino, como digo siempre, es una reserva fantástica para la humanidad. Concluyo con esta frase de Fernando Azpuria, joven director de teatro: Para el artista, una crisis no es más que un campo para sembrar.


Luz María Williamson, Chile: Artista visual, Doctora en Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Sus obras se caracterizan por su delicadeza y tenues colores, además de elementos de la naturaleza, como flores y plumas.


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