MUSEO MITOLÓGICO CHILOTE

Jreco Rodríguez

CHARLA METALES, PIEDRAS, MADERAS Y LANAS

La idea del Museo Mitológico Chilote, parte con una serie de esculturas relacionadas con la mitología de Chiloé: con lo imaginario y sobre todo con la materia prima principal, la lana. Desde hace años estoy trabajando con este material textil, pero antes me inicié como pintor, desde entonces me gusta mucho crear personajes. Llegué hasta la lana, porque es un material muy abundante en Chiloé, con una tradición textil muy antigua, con el telar de Quelgo como protagonista, que es un tipo de telar de suelo en el que se han vinculado una serie de elementos indígenas y europeos para elaborar textiles con identidad. Me encontré con esa parte de la cultura de Chiloé, conocí las lanas y creé personajes ya como artesano.


Eran personajes pequeños, como un chilote tocando un acordeón, por ejemplo. Como mis pinturas hablaban de lo mitológico, pensé que podía crear personajes de lana: una Pincoya, un Trauco, entre otros. Pero con el tiempo la idea comenzó a crecer y ocupar más espacio. Esto comenzó el 2016, junto a una pareja de ese entonces, postulamos a un Fondart y con eso logramos trabajar la primera serie de obras. El 2019 volví a postular y nuevamente en el 2021 fui beneficiado y podré hacer una tercera etapa de las esculturas.


Desde tiempos antiguos, la lana es parte de esta cultura y su tradición. Sin embargo, quise llevarlo a un estadio donde pudiera tener un mayor vuelo, y eso para mi fue la escultura. Nunca había esculpido antes, pero me atreví a hacer un trabajo experimental. Llegar a obras como el Trauco, tiene un proceso ligado a la tradición en la forma de peinar la lana, trabajarla y teñirla usando tintes vegetales. Además, las esculturas hablan acerca del pensamiento mágico, acerca de una tradición oral y los mitos relacionados con el bosque, el agua, el mar... Todo eso converge en las esculturas mitológicas.


La idea creció más aún y se fue multiplicando como peces, entonces puedes tomar unas u otras. A veces uno quiere explotar en la fantasía y realizarlas todas, como un cardumen de ideas. Para mi, el Museo Mitológico Chilote abarca técnica, materialidad, imaginario, tradición oral y la ensoñación poética del artista. Próximamente yo quisiera trabajar estas esculturas, pero con gente de la comunidad, porque ellos son quienes llevan este imaginario. La idea es compartir, hablar acerca de los mitos, contarnos historias y desde ahí crear los personajes, que no partan de mi imaginación, sino del imaginario colectivo, lo que la gente cree o ha escuchado sobre estos seres que, creanlo o no, están presentes aunque no los veamos.


El proceso comienza con la lana de oveja, esquilada y lavada. En Chiloé tenemos lanas blancas, café de diversas variedades, gris y negra, según las ovejas. Para construir un cuerpo pequeño, lo que se hace es trabajar con una escobilla y una aguja muy pequeña pero que pincha muy fuerte. Lo que hace la aguja es pinchar la lana, compactando las fibras, enredando una hebra con otra. Con eso ya tienes formado un círculo, huevito o cilindro, según necesite el personaje. Yo a veces hago prototipos, una especie de maquetas.

Paralelamente voy tiñendo las lanas con anilina o con pigmentos vegetales, como cortezas de árboles, que dan colores tierra. En Chiloé, los colores metálicos, como el rojo o el azul, se consiguen con anilina, ya que no se encuentran naturalmente en esta zona.


En ese sentido, la paleta de colores es diferente a la que se puede encontrar en el altiplano y en el extremo norte.


Para alcanzar las proporciones, a veces los cuerpos tienen esqueletos de madera o materiales reciclados, como botellas plásticas o plumavit, que llenan las playas. Los volúmenes los doy con la lana en bruto, una lana barata que tienen los vendedores locales. Los rasgos de la cara, las mejillas y otros, se hacen incorporando material y pinchándose con la aguja hasta que se compacte. Tiene que ser muy duro, porque si queda blando se deshace con el tiempo y con el toque de la gente.



Finalmente, cuando la estructura está lista, se encinta con lana natural de oveja, como si fuera una especie de momia, para luego volver a pincharla. Es un trabajo muy lento, pero cuando ya está toda la figura como un volumen blanco, se agregan los colores teñidos, o la lana en bruto para algunos casos, como las barbas o el pelo largo. Luego que está todo “agujado” se le da un baño de agua y jabón, lo que hace que la lana se vuelva a compactar, con lo que la figura queda firme y la obra completa.


Hasta ahora, en el Museo Mitológico existen 10 escultura, y próximamente, con el apoyo de Fondart, llegarán 6 más, entre ellas, la Pincoya, el Imbunche: guardián de la cueva de los brujos y una serie de pájaros agoreros, pues aquí hay muchas historias de pájaros que entregan noticias, algunas malas y otras positivas: algunos vienen a tu ventana a golpear y avisar si viene una visita a tu casa, o cómo te irá en un viaje.


Quisiera exponer estos relatos y es por eso que la idea del Museo Mitológico es justamente ampliar el horizonte del imaginario que existe en Chiloé y poder retomar la tradición oral para que esté presente, porque hay historias que se olvidan a medida que las ciudades crecen y las tradiciones van desapareciendo. Con este proyecto trato de abarcar distintas direcciones: desde la creación, la poesía, la materialidad, las comunidades que quisiera que participaran.


Lo otro es el tema de la durabilidad, la cual desconozco, pues no es como el trabajo con metales o piedras, que son materiales que sabemos pueden durar mucho tiempo. Pero en este caso, estas piezas están destinadas a descomponerse con el tiempo. Pienso que eso también es lo bonito, porque estas piezas escultóricas son parte de una tradición que se va transformando. Lo que hay aquí, ahora es una visión personal de los mitos chilotes, pero pueden haber futuras interpretaciones en cuanto a esto. Es bueno siempre enseñar una técnica y a trabajar materias primas que están a nuestro alcance, porque así se puede dar continuidad a nuevas formas de creación, sobre todo cuando tienen una pertinencia local y vienen desde las raíces de la comunidad.


Les invito a conocer más de este trabajo en www.jreco.cl, y a seguir las redes del Museo Mitológico Chilote en facebook y @arteinsular en instagram.















Jreco Rodríguez Saldaña, Chile: Artista residente en la Isla de Chiloé, donde aprende el proceso de la lana y las técnicas tradicionales del tejido en Quelgo, un tipo de telar propio de la zona. Su obra abarca la pintura, la escritura y la escultura.

18 visualizaciones